...¿Qué cerveza se beberá en A Coruña?...
Hello?
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me.
Is there anyone at home?
Come on, now,
I hear you're feeling down.
Well I can ease your pain
Get you on your feet again.
Relax.
I'll need some information first.
Just the basic facts.
Can you show me where it hurts?
There is no pain you are receding
A distant ship, smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child I had a fever
My hands felt just like two balloons.
Now I've got that feeling once again
I can't explain you would not understand
This is not how I am.
I have become comfortably numb.
O.K.
O.K.
Just a little pinprick.
There'll be no more aaaaaaaaah!
But you may feel a little sick.
Can you stand up?
I do believe it's working, good.
That'll keep you going through the show
Come on it's time to go.
There is no pain you are receding
A distant ship, smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child I caught a fleeting glimpse
Out of the corner of my eye.
I turned to look but it was gone
I cannot put my finger on it now
The child is grown, The dream is gone.
I have become comfortably numb.
Comfortably numb, The Wall, Pink Floyd
...Cantaba y guitarreaba alguien descalzo y con rizos por la tarde en el parque. Arriba, golondrinas, palomas, una pareja de periquitos depredadores, un naranjo enorme y un rectángulo de azul enmarcado por los pliegues de los brazos...
Midiendo desde allí, verde
Allí, donde el verde es, debe haber helechos, pienso.
Quizás no haya nenúfares, eso lo sabe bien Óscar Niemeyer (allí también hay verde, pero es otro, más carnoso y más denso).
Ahora sé que allí recuperaré la voz y seré de nuevo, puede que muy otra, enredada en helechos, moluscos y cefalópodos translúcidos y fluorescentes, pero estará bien por lo otra, por la piel nueva que hay que quitarse a tiras, capa a capa, en el día a día. Aquí, ciudad-cuaderno de ceros y unos, ya me queda muy poco que quitar.
Tengo los pies teñidos de naranja y la boca con sabor a carne cruda y tabasco (también a tabaco), pero la torre de Don Fadrique y el cielo pintado mitad gris mitad ocre, diagonal izquierda-derecha, sentido ascendente (allá por donde queda el este respecto de la línea larga y verde que es la Alameda en los planos de la ciudad) han merecido la pena... saltar el murete, la oku-pasión de la azotea huérfana, el sofá de espirales oxidadas (uzumakis), el vino derramado, y los cuatro pares de pupilas dilatadas pero ciegas.
Son las siete de la mañana, probablemente estoy borracha (a pesar del calor "se nos ha estropeado el aire acondicionado" y los vasos de agua con hielo), por eso escribo, por eso vuelvo aunque sea poco, pero soy precaria, may day, puma-rejo, y sé que las letras seguirán apelmazadas en la punta del bolígrafo hasta que esté allí, lejos, inundada de verde y tan sola que sólo pueda gritar con las yemas de los dedos apoyadas en el teclado.
Necesito leer, subrayar con el lápiz magenta, antiguo, faber castel karmine hell-light carmine 9201 127 (el que compramos ese día, los granizados de café y los ojos azules), hasta que me venza el sueño esquivo, no hay "pasifloras", ni "valeriana kneip", ni adormideras silvestres (transilium aún no uso).
Tengo miedo, en cuatro días corrección de proyectos (corrección de mí misma, de un apéndice tan yo), contarle a la homeópata (casi confesora, casi psiquiatra) todo lo que me pasa... pero no sé qué me pasa.
Cambiar de hábitos, dejar el café, fumar flores, otra cosa, no sé... también muda, ya he dicho que la voz volverá cuando llegue arriba, casi en línea recta, un poquito en diagonal derecha-izquierda...
Está amaneciendo...



